Esta pirámide, también conocida como Templo de Kukulkán, destaca por su imponente estructura escalonada y su precisión arquitectónica. Cuenta con cuatro escalinatas, una en cada lado, que conducen a la parte superior donde se ubica un templo. Cada escalera tiene 91 peldaños, que sumados a la plataforma superior dan un total de 365, representando los días del año, lo que evidencia el avanzado conocimiento astronómico de los mayas.
Uno de los fenómenos más impresionantes ocurre durante los equinoccios de primavera y otoño, cuando la luz del sol proyecta sombras sobre la escalinata norte que simulan el descenso de una serpiente, en referencia al dios Kukulkán. Este efecto convierte a la pirámide en un calendario visual y en un centro ceremonial de gran significado espiritual.
Hoy en día, El Castillo es considerado una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo y sigue siendo uno de los destinos turísticos más visitados de México, atrayendo a miles de personas interesadas en la historia, la arquitectura y el legado cultural de la civilización maya.