Esta plataforma destaca por sus relieves tallados en piedra, donde se observan representaciones de águilas y jaguares devorando corazones humanos, una clara alusión a rituales de sacrificio. Estas figuras no son decorativas: reflejan el pensamiento militar y religioso de la cultura maya en su etapa más influenciada por los toltecas.
Ubicada cerca de la pirámide de Kukulkán, la estructura presenta escalinatas custodiadas por cabezas de serpiente, elemento recurrente en la arquitectura de la región. Los grabados muestran guerreros y símbolos de poder, lo que indica que este espacio estaba vinculado a ceremonias rituales y posiblemente a la élite militar.
En conjunto, la Plataforma de las Águilas y los Jaguares es una evidencia directa del carácter ceremonial y bélico de Chichén Itzá, donde la religión, el poder y la guerra estaban profundamente conectados.